El hornero rojo es la especie Furnarius rufus,
el hornero albañil es Furnarius leucopus y el hornero de copete, Furnarius
cristatus, Género de seis especiales de aves sudamericanas, se lo conoce
vulgarmente como hornero, y también como casero, caserito, hornerillo, Alonzo
García, albañil, Alonzo, Aloncito. (Casero en Tucumán y Entre Ríos;
caserito en Santiago del Estero y Catamarca; aloncito en Corrientes.)
ASPECTO Y ALIMENTACIÓN
Son muy diversos en apariencia y hábitos,
aunque la mayoría presentan colores apagados. Los horneros de la pampa difieren
de los que habitan las selvas de América del Sur. Algunas especies se han
adaptado a la gran pradera cubierta de matorrales, incluso a la semidesértica,
y otras a la selva más o menos tupida.
Es un ave simpática, que no teme a las
cercanías del hombre. Siempre anda en pareja y se instala lo mismo en un poste
telefónico que en la cornisa de una casa.
Sus vuelos son, generalmente alrededor del
nido, para buscar materiales para su construcción o alimento para los pichones,
nunca se aleja, en el suelo anda a los saltitos.
Mide
entre diecisiete y veintidós centímetros de largo y pesa unos setenta y cinco
gramos. Sus alas son cortas y
redondeadas; tiene cola larga y pico en general más largo que la cabeza;
presentan un comportamiento nervioso y ligero.
Su color es pardo, con cuello
rojizo, garganta blanca, pecho pardo claro, vientre blancuzco y cola rojiza.
Son
grandes insectívoros, buscan su alimento en la tierra, entre las hojas o
en los campos arados. Comen sobre todo insectos: mariposas y larvas de
mariposas, hormigas, arañas, gusanos, langostas, escarabajos, de esta manera
colaboran con el agricultor, ya que eliminan los insectos perjudiciales para
las plantas y añaden a este
régimen: semillas, bayas y, a veces, brotes vegetales muy tiernos. Edifican su
nido en tierra o en la proximidad del suelo, entre los arbustos o en postes de
alambrados.
CONSTRUCCIÓN DEL NIDO
Macho y
hembra comparten las responsabilidades familiares: colaboran en la confección
del nido, en el que la hembra pondrá de 3 a 6 huevos blancos, que incubarán uno tras
otro. De igual forma educarán ambos a los polluelos, encaminándolos bajo una
cuidadosa vigilancia al estado adulto y a la independencia.
La denominación de hornero (o albañil) se debe
a que -durante la estación lluviosa- construye un nido voluminoso en forma de
horno, con una abertura lateral.
Las paredes de este nido están formadas por barro, mezclados con pajitas, ramas y pequeños guijarros. Una vez que endurecen, estos edificios son tan sólidos, que permanecen en buen estado, a pesar de hallarse a la intemperie, durante varios años; de esta forma, las parejas permanecen en el mismo nido, de una estación a otra.
Las paredes de este nido están formadas por barro, mezclados con pajitas, ramas y pequeños guijarros. Una vez que endurecen, estos edificios son tan sólidos, que permanecen en buen estado, a pesar de hallarse a la intemperie, durante varios años; de esta forma, las parejas permanecen en el mismo nido, de una estación a otra.
Comienza a construir el nido en el otoño,
emplea para ello barro y paja, que transporta en el pico, en esta tarea
colabora la pareja y trabajan sin descanso durante todo el día, hasta terminar,
y demuestran su alegría con chillidos y cantos.
Como
construye el nido con barro, el trabajo se inicia después de la época de
lluvias. Primero amasan el material en los alrededores. Luego construyen la
base y deciden la orientación del nido. Cuando el basamento está listo
comienzan a levantar la pared en semicírculo. Por fin queda cerrada la bóveda,
con una puerta en forma de ojiva en uno de sus lados. Por último los horneros
cierran esa ojiva en espiral, hacia adentro del nido, y de ese modo queda
formada una cámara interior, que será el verdadero nido y que la pareja
tapizará con plumas y hojitas. Alisan
las paredes interiores con el pico o con ayuda de una pajita cuando el barro
aún está fresco. En ocasiones, en casos de sequía por ejemplo, los horneros
abandonan su nido sin terminar. El nido se usa una única vez. Cuando los
pichones lo abandonan también lo abandonan sus padres: construirán una nueva
casa para la próxima nidada.
La construcción la realizan de afuera hacia
adentro. Un tabique o pared divide el interior en dos partes, en lo mas
profundo, la hembra pone cuatro huevos que encuban entre los dos. Los pichones cuando están en condiciones de
abandonar el nido permanecen dos o tres meses más en compañía de sus padres
antes de hacer vida independiente.
Cuando
uno de estos nidos resulta abandonado por sus legítimos propietarios, existen
otros, por ejemplo, las golondrinas, los jilgueros, los gorriones, los ratones y los
caburés, a quienes no les
importa, en absoluto, ocupar este nido elaborado por otros.
El hornero tiene una única compañera en
toda su vida.
Al
finalizar el invierno la pareja construye el nido. En primavera entre los meses
de octubre y noviembre, la hembra pone cuatro huevos en la cámara interior de
la casa.
La incubación que dura unos quince
días, está a cargo de ambos padres: mientras uno busca comida el otro mantiene
calor de los huevos.
Cuando
el primero regresa le avisa con su canto al que está adentro y éste sale
entonces a buscar su comida mientras el que acaba de regresar lo reemplaza en
el nido.
En la
época de reproducción, el macho pasea sobre el suelo barroso, en pose airada,
con la cabeza hacia atrás y el pecho hacia delante para impresionar a la
hembra.
Y
persigue con gritos y picotazos si aparece un intruso hasta alcanzar el limite de
su territorio, donde a su vez lo atacan otros horneros que lo sienten como
invasor. Estas expulsiones mutuas se repiten varias veces.
Los pichones nacen sin plumas y con los
ojos cerrados; son indefensos y permanecen entre dos y tres meses bajo la protección
de los padres quienes les buscan alimento, les enseñan a volar y vigilan sus
primeras salidas el mundo exterior.
Cuando ya están en condiciones de vivir
independientemente los hijos abandonan el nido de los padres, pero por lo
general se quedan en los alrededores del lugar donde nacieron.
OTRAS CARACTERÍSTICAS
El
macho y la hembra cantan a dúo emitiendo agudos trinos que pueden oírse todo el
año.
El más conocido hornero de la pampa
argentina es el hornero rojizo. Entre otras variedades de la zona
sudamericana, se hallan el hornero albañil de Bolivia, Perú y Brasil, y el
hornero de copete, una especie propia de Paraguay y Argentina que anida cerca
de los arroyos y pantanos.
El
criollo consideró siempre de buen augurio que este pajarito anidara sobre el
esquinero de su rancho. Cuando hace su
casa en los árboles cerca de la casa, es de excelente augurio para el
agricultor, pues la tierra dará abundantes frutos, según creencias populares.
Estos
pájaros son útiles a la agricultura, pues se alimenta de insectos perjudiciales
para los cultivos.
Posee
numerosos depredadores, entre ellos, los lagartos, culebras, aves rapaces,
comadrejas, zorros.
Lo llaman el ave de la Patria.
DICEN QUE...
En el
año 1928, un prestigioso diario de la Capital Federal
hizo una encuesta entre los niños de las escuelas primarias sobre cuál debería
ser considerada, por sus propiedades, por sus características, el "Ave de la Patria ". Y que
la encuesta tuvo gran éxito. Más de treinta y nueve mil respuestas llegaron a la
dirección del diario.
Salió primero el hornero, con 10.725 votos;
segundo el cóndor, con 5.803; tercero, el tero, con 4.002; cuarto el ñandú,
3.327; quinto el chajá, con 2.724; sexto el chingolo, con 2.622, etc.
Una de las
niñas contestó en los siguientes términos: "Señor, yo creo que el hornero
merece el título de "Ave de la
Patria " porque habita en la mayor parte de nuestro
inmenso país y posee más cualidades juntas que cualquier otro pájaro.

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