martes, 2 de diciembre de 2014

IV Encuentro de Intercambio IAC


IV ENCUENTRO DE INTERCAMBIO




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  • Ver a continuación galería de imágenes del IV encuentro de intercambio entre maestros IAC. 3/12/2014 en la escuela IAC "Jorge Newbery" Nº18 DE Nº21































Imágenes sobre el IV encuentro de intercambio entre docentes de las escuelas IAC (Intensificadas en Actividades Científicas) realizado en el predio de la escuela "Jorge Newbery" Nº18 DE 21º

jueves, 27 de noviembre de 2014

Ceibo / Seibo

Éste Seibo no siempre se ve igual. Durante el año va cambiando. A veces se lo ve sin hojas. A veces con flores. A veces con frutos.

La flor de esta planta es de color rojo. El Seibo o Ceibo es la flor nacional argentina y también la flor nacional uruguaya


OBSERVACIONES DE  2ºA
AÑO 2014
MAESTRA: ELIZABETH VITALE

Les vamos a contar como fue cambiando este Seibo durante el año 2014

En AGOSTO éste Seibo se observaba así:
  • CON HOJAS
  • SIN FLORES
  • SIN FRUTOS




En SEPTIEMBRE éste Seibo se observaba así:

  • CON HOJAS
  • SIN FRUTOS
  • CON FLORES



En NOVIEMBRE éste Seibo se observaba así:
  • CON HOJAS
  • CON POCAS FLORES
  • CON FRUTOS

aula 7º B "EL TERO"

El tero -Belonopterus cayennensis lampronotus- es un ave de la familia de los Charádridos (con 16 especies en la Argentina), muy común en nuestro país.  Su presencia es típica en las proximidades de lagunas o cañadas, al acercarse el observador a ellas, casi con seguridad lo primero que notará es a los teros, con su característico plumaje y sus gritos inconfundibles.

 Es pequeña, con patas largas y las alas son del tamaño de su cuerpo, sus ojos son rojos al igual que su pico.
Pequeña zancuda de unos 30 a 35 cm de envergadura, de plumaje color blanco con mezcla de negro, gris y pardo, su cabeza presenta un corto pico rojo y en el extremo negro, un copete y a los lados están los ojos, pequeños y redondos. Cuando camina por el piso hace como algunas "agachadas".

Sus amplias alas están provistas de una espuelita de combate y en su parte superior poseen un fuerte espolón. Sus plumas son de color gris con reflejos violáceos, su pecho es blanco; sus patas y púas en las plumas, son rojas.
Las patas, muy largas y finas, son de color rojo. Terminan en cuatro dedos, dirigidos tres hacia adelante y uno muy corto hacia atrás.

Se hallan en bandadas, son muy sentidas y cuando se alarman, alzan vuelo lanzando un grito estridente y repetido. Y es frecuente que busquen campos abiertos que poseen buena visibilidad, ya que la vista juega un papel fundamental en su sistema de presas.
  También se suelen hallar en grupos o en parejas en los caminos de tierra, a la vera de los mismos y hasta en las ciudades.

Se alimentan de insectos por cuya razón se la tiene en las huertas y jardines a los que también sirve de adorno. También se nutren de carne cruda.

En el campo molestan al caminante con sus gritos, cuidando de hacer estas manifestaciones lejos de los nidos para despistarle acerca de su ubicación. Anida en el suelo, realiza su primer postura en invierno, los huevos de esta ave son de color gris verdoso, con manchitas oscuras. Vuela en bandadas y emite gritos estridentes al levantar el vuelo.

Se distinguen por su grito particular, con el que parecen decir " teru-teru" y al cuál deben su nombre.
Utiliza la táctica del "falso nido", es decir que deja sigilosamente el nido real, y se coloca en otro sitio a empollar, para desorientar a sus enemigos naturales, en especial al carancho, del que huye rápidamente simulando abandonar el nido. Es muy cuidadoso de sus pichones y realiza vuelos rasantes sobre los que se acercan a ellos.
Su Alimentación 
  Fundamentalmente prevalece en su dieta el contenido animal, los restos vegetales y minerales probablemente son ingeridos junto con la presa, casi todas las presas son insectos (langostas, escarabajos, hormigas) vinculados con la tierra firme, es decir que los caza en sitios relativamente alejados del agua.
 Su comportamiento de alimentación consiste en cortas carrera de tres o cuatro pasos, luego el ave se detiene y simultáneamente envía el picotazo dirigido hacia delante. Usa también el método del temblor de patas, maniobra con la que logra movilizar a las lombrices que están bajo tierra, y gracias a su fino sentido del tacto ejercido con los dedos consigue localizarlas hunde luego su pico en la tierra y las captura.
Conquista de la pareja
  A veces se inician luchas entre machos, que continúan en el aire atacándose con el pico pero no con los espolones. Luego uno de ellos realiza un despliegue de atracción hacia la hembra revoloteando a su alrededor con la cola desplegada e inclinada hacia abajo, estirando la cabeza lo más alto posible.
  También seduce el macho a la hembra con despliegues parecidos a vuelos de mariposas.
  El nido es un hoyo apenas escarbado en la tierra, limitado por ramitas quebradas y unas pocas hierbas secas o tallos de otras plantas. 
Nidificación
  Puede empezar temprano, en el mes de junio cuando la estación es favorable.
  El clima puede retrasar el comienzo de la estación de cría varios meses. Generalmente, en la época invernal, a partir de junio.
  La misma pareja puede hacer dos o tres nidadas sucesivas en una temporada. Pues en ocasiones se han hallado pichones en el mes de octubre e incluso en noviembre, también en enero en tierras de pastos cortos y en cercanías de lagunas y charcas temporales.
  Ponen cuatro huevos, el período de incubación es 26 días, lo huevos son de color oliva mate con manchas negras. 
La Cría
  El tero forma pareja y ambos miembros se ocupan del cuidado de la prole, a veces hay dos hembras por cada macho.
  Durante la incubación son muy celosas y vigilantes, en esta época atacaran con furia a toda presa que se acerque al nido usando distintas tácticas, vuelos en picadas rasantes y gritos.
 En la época de cría se vuelven agresivos y se agrupan frente a la vista del enemigo para confundirlo e impedir su ataque.
 Los pichones se valen rápidamente por sus propios medios, aprenden a volar entre los cuarenta y cincuenta días.
  Por lo general permanece en donde se ha reproducido, el tero de las pampas a lo sumo realiza migraciones locales cuando el ambiente se vuelve inhabitable.
En plena actividad
  Aún cuando el sol no calienta los teros ya están caminando y picoteando.
  También es frecuente que durante las horas de mayor calor se sienten con ambas patas replegadas contra el suelo, para el descanso nocturno la postura es de pie con la cabeza bajo el ala.
  En ocasiones se hallan en bandada de hasta cuarenta individuos, suelen andar en pareja o en grupos de tres o cuatro a los que se los llama cuadrillas.
Su importancia para el Equilibrio Ecológico
  La depredación que los teros realizan sobre los insectos cumple un papel importante en el control de plagas agrícolas, representa para la agricultura una reserva defensiva de valor inestimable.
Su Morfología
-  Adultos: cabeza cuello y pecho superior gris ceniciento a gris azulado. Pico, iris y anillo alrededor de los ojos rojo. Larga y fina cresta occipital negra, que se extiende desde la frente hacia abajo.
  Partes superiores grises. Zona escapular cobriza. Partes inferiores blancas. Cola blanca con una banda subterminal negra. Patas y espolones de las alas rojos.
- Jóvenes: babero más pardo. Sin negro en la frente ni anillo rojo alrededor del ojo.
 - Pichones: dorso avellana con manchitas negras. Banda negra cruzando la nuca. Iris castaño. Líneas negras partidas en los flancos. Partes bajas blancas. Patas color gris plomo.
   Fino copete. Pico recto. Espolones agudos en las alas. Tres dedos largos y el cuarto corto, opuesto a los anteriores.
  Los jóvenes carecen de copetes y espolones alares.
   Es un animal mediano, de poca altura, de aproximadamente 36 cm de longitud como máximo y tiene patas largas con tres dedos largos adelante y uno corto atrás.

   Es guardián y muy gritón. Está siempre muy atento a todo lo que sucede a su alrededor y puede percibir ruidos desde muy lejos. Su grito es muy particular: Teru, teru! 

aula 7º A "EL GORRIÓN"

Entre las aves más conocidas se encuentra el Gorrión, cuyo nombre científico es Passer Domesticus,
 son pájaros que están habituados a convivir con los humanos y se han adaptado perfectamente a la vida urbana.

En cautiverio los Gorriones pueden vivir hasta 13 años, cifra que se reduce a los 7 años si están en libertad. Como ocurre con otras especies, también los Gorriones machos son un poco más grandes que las hembras; alcanzando una longitud de hasta 16 centímetros y un peso que suele rondar los 30 gramos.

Se puede diferenciar al Gorrión macho porque éste posee una mancha de color negro de una forma similar al de una corbata, también se destaca el color gris de la nuca, la coronilla y la frente, cosa que no ocurre con las hembras caracterizadas por poseer colores más apagados.

Para reproducirse los Gorriones conforman parejas monógamas en cada estación y realizando la puesta de huevos cuando llega la primavera; puede haber hasta cuatro puestas y cada una de ellas puede contar con hasta cinco huevos. La incubación es realizada por ambos padres y los polluelos (conocidos como “Gurriatos”) nacen luego de diez días; pero recién a los catorce tendrán plumaje, de características similares al de la hembra.

Como comentábamos anteriormente los Gorriones están habituados a convivir con los seres humanos y, por lo tanto, no muestran temor a la hora de bajar a la tierra para buscar comida. Su dieta está basada en semillas, insectos y hasta algunos desperdicios del hombre. La buena relación que los Gorriones parecen tener con el hombre no se refleja con otras especies de Aves, a las que le demuestran mucha agresividad.

aula 6º B "EL CHINGOLO"

EL CHINGOLO
Vive solo o en pareja y tiene un pequeño copete.
Es de plumaje gris terroso en la parte superior, rayado de negro parduzco, la garganta y la parte anterior del cuello son blancas, un color castaño se ensancha a los lados del cuello y se ennegrece en la parte anterior mide 15 cm., de las cuales un tercio  pertenece a la cola.
 El pico es corto y cónico, de alrededor de 1 cm. y medio y la cola,  también corta,  suele medir unos 4 centímetros.
La cabeza es gris con una banda negra y un pequeño copete gris. La garganta es blanca, con collar de color canela. El dorso es pardo, manchado de negro;  el vientre es pardo con reflejos pardos. Los jóvenes tienen el pecho manchado de negro.
Es un pájaro muy común en América Central y del Sur, desde Méjico hasta Tierra del Fuego. En nuestro país no hay zona en la que no se encuentre alguna de sus variedades. Puede habitar en alturas superiores a los 3500 metros.  La única subespecie de Zonotrichia  capensis que ha desarrollado el hábito de la migración es el chingolo austral (Zonotrichia capensis australis), habitante del Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, que en otoño debe migrar por la cordillera hasta Tucumán, Salta y Jujuy en busca de clima más propicio.
 Se dice que en el partido de Lanús, y más específicamente en el barrio de Monte Chingolo solía haber grandes variedades de estos pájaros, lo cual dio origen a su nombre.
Pájaro chingolo, pájaro sudamericano: en zoología, orden de aves terrestres, voladoras, de pico recto, torsos cortos y cuatro dedos, por lo común del  tamaño de un gorrión y . de canto melodioso. Se lo llama Chingolo, cachilo, viento sur, guitarrita del campo, pájaro payador (Zonotrichia capensis)
El chingolo pertenece al orden de los paseriformes y, dentro de los paseriformes, a la familia de los fringílidos.
Los paseriformes son aves por lo general de vida terrestre (no acuática), de patas adaptadas para posarse en los árboles, con tres dedos orientados hacia delante   y uno hacia atrás, que hacen nido  y cuya cría sale del huevo sin plumas y sumamente indefensa.
Los fringílidos son paseriformes de pico corto, cola corta y uñas débiles que cantan melodiosamente. Algunos de los fringílidos más conocidos además del chingolo, son el cardenal, el jilguero, el corbatita, el cabecita negra, el afrechero. Las distintas variedades de chingolo, se diferencian unas de otras por el color y por el tamaño del copete.
El chingolo es un pájaro confiado. Suele frecuentar los lugares habitados por el hombre y se acerca a las casas en busca de restos de alimentos, también campos, terrenos con arbustos y montes.  Se adapta muy bien a la vida de jaula.
Es inquieto y veloz en el vuelo. En tierra camina a los saltitos.  Se acuesta más tarde que otros pájaros, de modo que se lo escucha cantar ya muy avanzado el crepúsculo cuando los otros pájaros ya duermen. Se espanta con facilidad (es muy precavido). No son fáciles de atrapar y no les gusta vivir en cautiverio, salvo en jaulones grandes donde los límites sean menos estrechos.
El chingolo se alimenta tanto con granos como con insectos.
Durante la época de crianza de los pichones es común verlo llevando en el pico langostas, mariposas, lombrices.
Al llegar la primavera los chingolos forman pareja y se ocupan de construir el nido.  Suelen prepararlo en el suelo, al pie de cardos o matas.  Se trata de una construcción muy prolija. 
 La construcción del nido está a cargo exclusivamente de la hembra. Comúnmente  lo realiza en una depresión del suelo, así los bordes del nido quedan bajo el nivel del terreno, protegido del viento entre matas y cardos.
  A veces también lo levanta  entre dos ramas de un árbol o en un  poste e incluso es posible que nidifique entre raíces o en huecos de barrancas. La hembra construye el nido en forma de copa de unos 9 cm. de diámetro y 7 de profundidad con pajitas, cerdas y crines. Le lleva unos tres días realizarlo, tras lo cual acondiciona el fondo para hacerlo más mullido.
 En este nido depositará de 2 a 4 huevos pequeños (de 19 por 15 mm.) de color celeste con manchitas parduscas.
 Los chingolos tienen dos posturas al año. En Buenos Aires, la primera nidada generalmente se produce en octubre y la segunda de diciembre a enero, o más tarde.
 Dado el escaso alimento en la montaña, el chingolo andino pone sólo dos huevos igual característica se da en las zonas tropicales. Después de alrededor de 13 días de incubación, nacen los pichones que permanecen en el nido de 9 a 11 días, siendo alimentados por ambos padres, casi exclusivamente con insectos.
 Trenzan pajitas dándoles forma de taza y tapizan el interior con cerdas o pelos. 
La hembra pone cuatro o cinco huevos verdosos con manchitas marrón claro de un centímetro y medio o dos centímetros de diámetro.
A menudo los tordos, que no construyen nido, depositan sus propios huevos  en el nido del chingolo. El chingolo lo acepta y lo incuba junto con los propios.
 Cuando nace la pollada sucede a veces, que los pichones del tordo, que son más grandes, desalojan a los del chingolo del nido. Otras veces lo comparten y los padres chingolos, que son excelentes padres adoptivos, alimentan a todos por igual. Compite con otros pájaros semejantes en la búsqueda de alimento. La época de cría del chingolo comprende de septiembre a febrero, con variaciones según las subespecies. El cortejo lo realiza el macho valiéndose del canto y el "pavoneo" ante la hembra. En el suelo, el macho abre las alas mientras emite un armonioso canto. Luego despliega las plumas en abanico y extiende la cola. Pueden llegar a sostenerse verdaderos combates prenupciales.
Cuando nacen los pichones su cuerpo está cubierto de un  oscuro plumón, cuando abandonan el nido el plumón es reemplazado por otro grisáceo; es el plumaje juvenil que, en pocas semanas se desgastará. Es entonces cuando se produce la segunda muda, que afectará al cuerpo y a las cubiertas alares pero no al resto de las alas ni al la cola. Este plumaje ya es igual al del adulto. Los adultos también experimentan uno o dos cambios de plumas en los períodos pre y postnupcial.
 Sus enemigos son fundamentalmente los lagartos, culebras, comadrejas, felinos, los zorros y las aves de rapiña.
 En la Argentina se extiende a lo largo de todo el territorio, salvo las Islas Malvinas donde aparece esporádicamente y una estrecha franja cordillerana.  El chingolo habita los descampados subtropicales y templados de Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Argentina. Evita las zonas tropicales y las de gran altitud.
 Los hábitat preferidos del chingolo son los espacios abiertos, con árboles y arbustos, y los cultivos y plantaciones, ya que su dieta está integrada por semillas e insectos. Son fundamentalmente granívoros pero se alimentan también de  insectos coleópteros, en menor proporción, y un 10 % de minerales. Como todos los "semilleros", los chingolos parten los granos con los bordes cortantes de sus picos y la ingesta de semillas se ve favorecida por el movimiento de la mandíbula inferior, de adelante hacia atrás.
 Para buscar alimento, los chingolos suelen agruparse. En el sur de la Argentina es común verlos en las inmediaciones de los bosques, cerca de casas y quintas y entre los rastrojos de los cultivos procurando su comida en el suelo.  En estos casos se asocia con los gorriones,  con quienes suele confundírselos, aunque se identifican gracias a su copetito gris. Así, la alimentación del chingolo es omnívora.
 Aunque el chingolo no es un ave estrictamente gregaria, ocasionalmente puede formar bandadas de varios cientos de individuos, que se dispersan si algo las espanta.
En la zona de los Andes suelen juntarse con otras aves como el fringilo amarillo, el fringilo plomizo y grisáceo, en intersticios y bóvedas de las rocas.
 Estos refugios son usados durante la noche como especies de "dormitorios colectivos" en los que forman grupos de hasta 200 individuos defendiéndose del frío.

Durante el período de reproducción y crianza el canto les sirve para comunicarse y guiar a los pichones. Aún se desconoce por qué con frecuencia el chingolo canta de noche.

aula 6º A "EL HORNERO"


El hornero rojo es la especie Furnarius rufus, el hornero albañil es Furnarius leucopus y el hornero de copete, Furnarius cristatus, Género de seis especiales de aves sudamericanas, se lo conoce vulgarmente como hornero, y también como casero, caserito, hornerillo, Alonzo García, albañil, Alonzo, Aloncito. (Casero en Tucumán y Entre Ríos; caserito en Santiago del Estero y Catamarca; aloncito en Corrientes.)

ASPECTO Y ALIMENTACIÓN
 Son muy diversos en apariencia y hábitos, aunque la mayoría presentan colores apagados. Los horneros de la pampa difieren de los que habitan las selvas de América del Sur. Algunas especies se han adaptado a la gran pradera cubierta de matorrales, incluso a la semidesértica, y otras a la selva más o menos tupida. 
 Es un ave simpática, que no teme a las cercanías del hombre. Siempre anda en pareja y se instala lo mismo en un poste telefónico que en la cornisa de una casa.
Sus vuelos son, generalmente alrededor del nido, para buscar materiales para su construcción o alimento para los pichones, nunca se aleja, en el suelo anda a los saltitos.
 Mide entre diecisiete y veintidós centímetros de largo y pesa unos setenta y cinco gramos. Sus alas son cortas y redondeadas; tiene cola larga y pico en general más largo que la cabeza; presentan un comportamiento nervioso y ligero.
 Su color es  pardo, con cuello rojizo, garganta blanca, pecho pardo claro, vientre blancuzco y cola rojiza.

 Son grandes insectívoros, buscan su alimento en la tierra, entre las hojas o en los campos arados. Comen sobre todo insectos: mariposas y larvas de mariposas, hormigas, arañas, gusanos, langostas, escarabajos, de esta manera colaboran con el agricultor, ya que eliminan los insectos perjudiciales para las plantas y añaden a este régimen: semillas, bayas y, a veces, brotes vegetales muy tiernos. Edifican su nido en tierra o en la proximidad del suelo, entre los arbustos o en postes de alambrados. 
CONSTRUCCIÓN DEL NIDO 
 Macho y hembra comparten las responsabilidades familiares: colaboran en la confección del nido, en el que la hembra pondrá de 3 a 6 huevos blancos, que incubarán uno tras otro. De igual forma educarán ambos a los polluelos, encaminándolos bajo una cuidadosa vigilancia al estado adulto y a la independencia.
La denominación de hornero (o albañil) se debe a que -durante la estación lluviosa- construye un nido voluminoso en forma de horno, con una abertura lateral.
 Las paredes de este nido están formadas por barro, mezclados con pajitas, ramas y pequeños guijarros. Una vez que endurecen, estos edificios son tan sólidos, que permanecen en buen estado, a pesar de hallarse a la intemperie, durante varios años; de esta forma, las parejas permanecen en el mismo nido, de una estación a otra.
 Comienza a construir el nido en el otoño, emplea para ello barro y paja, que transporta en el pico, en esta tarea colabora la pareja y trabajan sin descanso durante todo el día, hasta terminar, y demuestran su alegría con chillidos y cantos. 
  Como construye el nido con barro, el trabajo se inicia después de la época de lluvias. Primero amasan el material en los alrededores. Luego construyen la base y deciden la orientación del nido.  Cuando el basamento está listo comienzan a levantar la pared en semicírculo. Por fin queda cerrada la bóveda, con una puerta en forma de ojiva en uno de sus lados. Por último los horneros cierran esa ojiva en espiral, hacia adentro del nido, y de ese modo queda formada una cámara interior, que será el verdadero nido y que la pareja tapizará con plumas y hojitas.  Alisan las paredes interiores con el pico o con ayuda de una pajita cuando el barro aún está fresco. En ocasiones, en casos de sequía por ejemplo, los horneros abandonan su nido sin terminar. El nido se usa una única vez. Cuando los pichones lo abandonan también lo abandonan sus padres: construirán una nueva casa para la próxima nidada.
 La construcción la realizan de afuera hacia adentro. Un tabique o pared divide el interior en dos partes, en lo mas profundo, la hembra pone cuatro huevos que encuban entre los dos.  Los pichones cuando están en condiciones de abandonar el nido permanecen dos o tres meses más en compañía de sus padres antes de hacer vida independiente.
 Cuando uno de estos nidos resulta abandonado por sus legítimos propietarios, existen otros, por ejemplo, las golondrinas, los jilgueros, los gorriones, los ratones y los caburés, a quienes no les importa, en absoluto, ocupar este nido elaborado por otros.  
LA FAMILIA
 El hornero tiene una única compañera en toda su vida.
 Al finalizar el invierno la pareja construye el nido. En primavera entre los meses de octubre y noviembre, la hembra pone cuatro huevos en la cámara interior de la casa.
  La incubación que dura unos quince días, está a cargo de ambos padres: mientras uno busca comida el otro mantiene calor de los huevos.
 Cuando el primero regresa le avisa con su canto al que está adentro y éste sale entonces a buscar su comida mientras el que acaba de regresar lo reemplaza en el nido.
 En la época de reproducción, el macho pasea sobre el suelo barroso, en pose airada, con la cabeza hacia atrás y el pecho hacia delante para impresionar a la hembra.
 Y  persigue con gritos y picotazos si aparece un intruso hasta alcanzar el limite de su territorio, donde a su vez lo atacan otros horneros que lo sienten como invasor. Estas expulsiones mutuas se repiten varias veces.
  Los pichones nacen sin plumas y con los ojos cerrados; son indefensos y permanecen entre dos y tres meses bajo la protección de los padres quienes les buscan alimento, les enseñan a volar y vigilan sus primeras salidas el mundo exterior.
  Cuando ya están en condiciones de vivir independientemente los hijos abandonan el nido de los padres, pero por lo general se quedan en los alrededores del lugar donde nacieron.
 OTRAS CARACTERÍSTICAS
 El macho y la hembra cantan a dúo emitiendo agudos trinos que pueden oírse todo el año.
  El más conocido hornero de la pampa argentina es el hornero rojizo. Entre otras variedades de la zona sudamericana, se hallan el hornero albañil de Bolivia, Perú y Brasil, y el hornero de copete, una especie propia de Paraguay y Argentina que anida cerca de los arroyos y pantanos.
 El criollo consideró siempre de buen augurio que este pajarito anidara sobre el esquinero de su rancho.  Cuando hace su casa en los árboles cerca de la casa, es de excelente augurio para el agricultor, pues la tierra dará abundantes frutos, según creencias populares. 
 Estos pájaros son útiles a la agricultura, pues se alimenta de insectos perjudiciales para los cultivos.
  Posee numerosos depredadores, entre ellos, los lagartos, culebras, aves rapaces, comadrejas, zorros.
Lo llaman el ave de la Patria.
 DICEN QUE...
 En el año 1928, un prestigioso diario de la Capital Federal hizo una encuesta entre los niños de las escuelas primarias sobre cuál debería ser considerada, por sus propiedades, por sus características, el "Ave de la Patria".  Y que la encuesta tuvo gran éxito. Más de treinta y nueve mil respuestas llegaron a la dirección del diario.
Salió primero el hornero, con 10.725 votos; segundo el cóndor, con 5.803; tercero, el tero, con 4.002; cuarto el ñandú, 3.327; quinto el chajá, con 2.724; sexto el chingolo, con 2.622, etc.

 Una de las niñas contestó en los siguientes términos: "Señor, yo creo que el hornero merece el título de "Ave de la Patria" porque habita en la mayor parte de nuestro inmenso país y posee más cualidades juntas que cualquier otro pájaro.

aula 5º B "EL CARDENAL"

EL CARDENAL...
Cardenal es nombre común de varias especies de aves, pinzones crestados que se distribuyen en todo el continente americano. Los machos de esta especie tienen varios tonos de rojo, dependiendo de las subespecies, y una máscara negra desde los ojos al cuello. Las hembras y los polluelos son pardo amarillentos, con toques de rojo en la cresta, alas, cola y pecho. Mide unos 15 centímetros.
Es un ave de plumaje compacto, tiene el lomo de color gris acero; el pecho y el abdomen, blanco ceniciento; la garganta y la cabeza, rojo vivo, lo mismo que el penacho de suaves plumitas en que ésta termina. Una línea blanca separa el rojo de la cabeza del gris del lomo.
  El pico es casi recto, fuerte, con la particularidad de tener el maxilar superior que sobresale del inferior.
  Las alas son estrechas y puntiagudas y la cola, larga y cuadrada.
  Movedizo, ágil y vivaz, es muy cantor. Su canto, en forma de gorjeos o silbidos, es fuerte y muy agradable, y se asemeja a los sonidos que brotan de una flauta.
Se encuentran en los montes y en las zonas de vegetación arbustiva de las orillas de los ríos, arroyos o lagunas. Se lo halla solo, o en pareja o en pequeños grupos.
Construye su nido en arbustos, en forma de copa. La hembra pone allí  hasta tres huevos, que son blancuzcos o verdosos, con pintitas y manchitas pardas y liláceas. Los nidos los realizan con ramitas, raicillas y tiras de cortezas y los revisten por dentro con hierba, cerdas y otros materiales más finos.
  Los cardenales no migran. Tienen un canto estrepitoso, que también producen las hembras, lo cual es inusual en pájaros cantores norteños. Se les puede escuchar en los primeros días soleados del final del invierno.
 Se alimenta especialmente de granos; pero come frutas, hortalizas, insectos y hasta carne.
  Los guaraníes lo llaman acá pitá (cabeza roja).
  El único grupo de cardenales de cabeza roja (con el cuerpo gris y blanco) viven en Sudamérica. El cardenal macho es fácil de identificar por su alta cresta, garganta negra y el plumaje rojo.

La Cardenilla se diferencia del cardenal, porque no tiene copete.